viernes, 2 de marzo de 2018

Ruah rugiente

Siempre ha odiado el frío. Las manos agarrotadas, el dolor de oídos. El fastidio de encadenar catarros, uno detrás de otro. Pero admite que hay cierta belleza violenta en el frío invernal. Le gusta mirar los tejados y los jardines con restos de nieve y los árboles desnudos en los que tiemblan brillantes gotas de agua. Y le gusta sentir, al menos durante unos segundos, las ráfagas de viento helado, ruah rugiente que sopla donde quiere. 

jueves, 1 de marzo de 2018

Instante

Cielo gris y uniforme. Intocable. Hechizo mudo. Parece, sin embargo, que quiere decir algo. Que está a punto de decirlo algo. Y tal vez lo dice. Sin  voz. Sin significado. A su manera.

Aquí un yo cualquiera

Los márgenes. Los páramos. Una tierra fría y desierta. Los suspiros. Lágrimas indescifrables, tristes y a la vez gozosas, y ni una cosa ni la otra. Esa forma especial de atención que solo la soledad hace posible. La nieve. Un yo cualquiera, una forma de vida como otra cualquiera. 

Visiones

Ver el infinito en una gota de agua. 

Un infinito vacío, un vacío infinito. 

Variaciones sobre una supuesta frase de Faulkner

¿Qué gota de agua cae sin que nadie la mire?

Nunca hubo un comienzo, nunca habrá un final

Sin principio ni fin. Sin destinatario. Sin autor. Fin del libro, comienzo de la escritura. Eterno comienzo. Pequeños, discretos acontecimientos textuales. Como frías gotas de agua cayendo en aceras por la que nadie pasa. 

Deshielo

El murmullo del deshielo. 

La nieve deshaciéndose lentamente, cayendo desde los tejados aún cubiertos de blanco. 

Una música extraña. Una lluvia débil, cansada. 

El frío invita a un sereno éxtasis solitario. 

martes, 27 de febrero de 2018

El lugar del supremo vagabundeo

Cuando la vida pierde su dirección natural, busca otra. Así se explica que el azul del cielo haya sido durante tanto tiempo el lugar del supremo vagabundeo.
Cioran, De lágrimas y de santos 

lunes, 26 de febrero de 2018

Ensueños de un romántico reaccionario

Nunca quise cambiar nada,
tan solo morder el cielo.

Ese cielo azul que no acaba nunca.

Siempre solamente he querido tragar
lo que solo se puede contemplar.

Algún día

Algún día, en un futuro no demasiado lejano, moriré de nostalgia por el pasado. 

Sonará una música onírica y triste, con un ritmo como de cosas largas meciéndose.

Seré solo brisa.

Será hermoso.

sábado, 24 de febrero de 2018

Kenosis

Privada de los afectos terrenales, de los bienes y de sí misma, inició el desafío místico con Dios
Fleur Jaeggy, La visitante 

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.