Atiende otra vez, Mallarmé.
El alma es triste, no la carne.
La carne arde bajo las sábanas
una tarde de sábado, por ejemplo.
Y el domingo el alma llora.
Estas cosas pasan, Mallarmé.
La voluptuosidad de la carne,
la soledad del alma*, ya sabes.
*«Creo en la voluptuosidad de la carne y en la soledad irremediable del alma», Dreyer
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Touché...
ResponderEliminarMe encanta. Todo
(Desde hace varios meses)
¡Gracias!
Gracias a ti :)
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