Esta luz matinal color ceniza
es un susurro que tu boca me envía.
Cierro los ojos, escucho la luz.
Mis labios están agrietados
de tanto nombrar lo que no existe
de tanto esperar a quien no viene.
Abro los ojos, escucho la luz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
He ahí a Joyce, feliz e inagotable coto de caza para mentes desequilibradas, señor del lenguaje. Tal día como hoy, un 16 de junio,...
-
Tardé mucho rato en darme cuenta de que las luces de las farolas estaban apagadas. Había algo raro, pero no sabía qué. Desde la ventana con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario