Cuando le pregunté si creía
que yo era un monstruo incapaz de amar
me dijo que era un idiota,
que eso lo había leído en un cuento
de David Foster Wallace,
y que mi proyecto de no pensar en mí,
por no ser asunto mío,
estaba fracasando estrepitosamente.
Pero este yo mío no es mío, es una máscara
que solo habla cuando me pongo a escribir.
La autoconciencia y los recuerdos
pueden volverte loco, así que ten cuidado, dijo.
Creo que voy a regar mi cactus, respondí.
Fue una respuesta totalmente absurda
(no venía a cuento para nada).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
He ahí a Joyce, feliz e inagotable coto de caza para mentes desequilibradas, señor del lenguaje. Tal día como hoy, un 16 de junio,...
-
Tardé mucho rato en darme cuenta de que las luces de las farolas estaban apagadas. Había algo raro, pero no sabía qué. Desde la ventana con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario