El ingreso al lenguaje (a la escritura) no es, en efecto, un gesto neutral, sino que introduce en el sujeto un principio de división infinita, en el que no hay refugio ni vía de escape. Tú escribes, tú hablas: por tanto, estás dividido de ti mismo, estás abocado a una afanosa contienda política contigo mismo y con los demás. El axioma teológico-político de Gregorio di Nazianzo, "el Uno está en guerra civil consigo mismo" (to hen stasiazon pros heaton), define el canon del yo literario, y es sabido que la dogmática trinitaria no es sino una audaz especulación sobre el acto de palabra: el hablante, el verbo, el soplo de la voz.Giorgio Agamben, "Heráldica y política", en El final del poema
lunes, 23 de enero de 2017
El Uno está en guerra civil consigo mismo
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