jueves, 31 de octubre de 2013
Conjeturas delirantes (o no)
El arte de la reiteración, la escritura como reiteración, alcanza, en la figura de Bernhard, en la sintaxis de Bernhard, un punto álgido, tal vez el punto más álgido, la cumbre o la cima de la reiteración, punto a partir del cual ya no es posible seguir ascendiendo en el camino de la reiteración, porque la reiteración alcanza con Bernhard su límite extremo, su punto insuperable, como se sabe. Un posible precedente del arte de la sintaxis reiterativa, otro artista de la reiteración, pudiera ser, no sé si resulta extraño, pero es posible, creo, que pudiera ser San Pablo, quien, en sus epístolas, reitera una y otra vez las mismas palabras y no para de reiterar una y otra vez las mismas palabras, como se sabe.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
He ahí a Joyce, feliz e inagotable coto de caza para mentes desequilibradas, señor del lenguaje. Tal día como hoy, un 16 de junio,...
-
Tardé mucho rato en darme cuenta de que las luces de las farolas estaban apagadas. Había algo raro, pero no sabía qué. Desde la ventana con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario