miércoles, 2 de febrero de 2011

Cielo

Lo único malo de irse al cielo es que allí el cielo no se ve.

Monterroso.


Y, sin embargo, es un alivio
mirar de vez en cuando el cielo,
húmedo e incomprensible,
ahí afuera, tras de mi ventana,
sabiendo, sí, que me es ajeno, que
la espesura del tiempo no me toca.

Jenaro Talens

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