El aburrimiento profundo va rodando por las simas de la existencia como una silenciosa niebla
Heidegger
Aburrirse, esperar: monstruoso tedio, monstruoso Godot. Fumar mucho, dormir poco. Intentar bailar sobre horizontes rotos. Intentar estudiar. Leer a Nietzsche, abrir la ventana y gritar: pues yo te amo, oh eternidad. Y luego nada. La eternidad no dura nada. Si durara algo, sería tiempo. Huir, pero ya. Ahora, que sólo el viento existe. Que todo da igual. Huir.
martes, 15 de febrero de 2011
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