jueves, 17 de febrero de 2011
Amodorramiento febril
El amodorramiento febril lentifica el mundo, lo deja en suspenso, como flotando en una ingravidez y una quietud acogedoras, como si el mundo fuese envuelto por un manto suave y los acontecimientos se declarasen en huelga: gotas de lluvia inmóviles pegadas al cristal de la ventana, nubes que no pasan, el rumor de una voz que no llega del todo bien a mis oídos porque está hablando muy lejos de la escena que acotan mis ojos y, quizá, en otro idioma. Rumor que, a pesar de todo, y contra todo pronóstico, me recorre la piel con una especie de hormigueo, probablemente fruto de mi fantasía solitaria y de la fiebre que abarca mi frente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
En defensa de Bergson
El tiempo es invención y novedad, no una serie de puntos estáticos (geometrización falaz del tiempo). El tiempo es real, fluido, irreversibl...
Eso con unos vermuts se te quita rápido. Hasta Zaratustra se te olvida.
ResponderEliminarsí, seguro, pero de momento voy a seguir con eferalgan a ver qué tal, si no es efectivo ya pruebo los de los vermuts XD
ResponderEliminar