Ahora todo es ventisca y lluvia fría, párpados
caídos, bufandas de niebla, dedos quebradizos
dibujando pasadizos, desatando nudos o mundos
o rompiendo muros que liberan verbos:
saltar, danzar, aligerar, espíritu, pájaro,
como espadas arañando la piel trémula
de la melancolía, piel perlada de lagos
en los que bucear lejos de todo, solo y loco,
arrancando flores plateadas con los dientes,
ensimismado, saludando al espectro de Ian Curtis,
que es el cielo gris de León o de Manchester,
da igual, está ahí para atrapar miradas,
desencadenar versos que huyan con la vestisca,
con alas de lluvia fría, quebradizas, sin fatiga
recorrerán el mundo sin preguntas, solo gestos
fosforescentes que la noche engullirá
y no quedará nada, pero dará igual, no temen ya,
chispas orgullosas, bailarán sobre su derrota
y sobre la nada cantarán joviales, sin motivo.
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