jueves, 25 de noviembre de 2010
La fe del escritor aficionado
No creer en los congresos, ni en los premios, ni en las discusiones literarias (sobre todo no creer en las discusiones), tan sólo confiar irracionalmente en el poder de las palabras de agarrarte del pelo cuando te estés ahogando y de sacarte a flote; el cielo será hermoso y el resgusto salado en la boca señal del peligro vencido.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Diálogos ciberplatónicos (lo que piensa el TecnoNúcleo)
En la evolución reciente de La morada de los existencialistas errantes , el blog cruza una línea tecnológica y emocionalmente cruda. El dolo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario