Hay algún periodista musical por ahí que se ha caído de un caballo yendo a algún sitio y ha sufrido una conversión repentina: el espectro de Marx, con El Capital en la mano, le ha dicho la verdad, que la sustancia del valor es el trabajo. El periodista musical, sin saber muy bien qué hacer con este nuevo conocimiento, adquirido por ciencia infusa, ha hojeado por encima algún libro de Bordieu y ha concluido que la música indie es intolerable porque es apolítica, o tal vez porque refleja el gusto de la clase dominante. La fraseología marxista sirve para un roto y para un descosido.
El indie es insignificante. El indie ha muerto. ¡Viva el indie!
He puesto covers en lugar de las versiones originales porque me ha parecido más cool, más alternativo y más guay. Ahora mismo estoy mesándome la barba —aunque me veo obligado a dejar de hacerlo para poder teclear a gusto—, mirando con mis gafas de pasta la pantalla del ordenador y, en general, siendo un indie insolidario que se viste con pitillos, zapatillas Converse y camisas de cuadros. ¿Pasa algo, conversos?
PD: La expresión estar siendo dice Magrinyá que es un imposible metafísico. Yo la acabo de usar en el anterior párrafo, en el que estaba siendo un indie insolidario. A mí no me parece un imposible metafísico, la verdad, aunque admito que es un fenómeno sintáctico curioso (y que abusar del gerundio es nefasto, como puede comprobarse en infinidad de traducciones del inglés; por ejemplo, en Dune). A Magrinyá hay que hacerle caso casi siempre, pero no siempre.
jueves, 21 de mayo de 2015
miércoles, 20 de mayo de 2015
Perder el tiempo es un arte, como todo
Y yo, por desgracia, lo hago excepcionalmente bien. Cualquier artículo chorra atrae mi atención igual que la luz artificial atrae a las polillas. He estado leyendo, por ejemplo, artículos sobre los fofisanos, un tema que no solo no me interesa lo más mínimo sino que incluso me da algo de grima, y no tanto por los fofisanos en sí, que sencillamente me son indiferentes, como por esa horripilante palabra: fofisanos. La palabra más fea de la historia de la lengua española. Deplorable. Todos los fofisanos deberían ir al gimnasio y eliminar toda su grasa corporal solo para lograr que la palabra, al carecer de referente, dejara de usarse.
martes, 19 de mayo de 2015
Manuel Molina
Vaya, hace nada que ponía yo aquí una canción de Lole y Manuel. Y esta madrugada ha muerto Manuel Molina. AQUÍ una selección de sus temas.
V de Vagina
Fragmento #38* / Attack of the 50 foot woman - Nathan H. Juran (1958) from Arts Coming on Vimeo.
Esto tiene pinta de ser la mejor película de acción del milenio.
Pintada vista en La Virgen del Camino
PD: Las cuartas partes siempre fueron buenas. Alien 4 es mejor que Alien 3. Sin embargo, poco tiempo después de hacer Alien 4, Jean-Pierre Jeunet rodaría la que es objetivamente la película más atroz de la historia del cine, Amelie.
lunes, 18 de mayo de 2015
Aburrimiento y locura
El aburrimiento puede volver loca a la gente. Estoy seguro. A punto he estado de responder a un ejercicio en el que se me pedía que justificara mis opiniones diciendo —en plan Nietzsche— lo siguiente: «¿Justificar mis opiniones? ¿Es que acaso he nacido ayer? ¡Ya hace mucho tiempo que he vivido las razones de mis opiniones!».
En segundo de bachillerato, en un examen de economía, llevado por la desesperación o por el tedio, escribí respuestas absolutamente delirantes a todas las preguntas. La profesora —majísima, una excelente persona, que por alguna razón desataba mi lado más majadero— me devolvió el examen y me obligó a copiar las respuestas correctas. He olvidado casi todas las respuestas, pero una sí que la recuerdo. «¿Qué es el capital fijo? Se trata del capital que no varía, permanece fijo, impertérrito, inamovible, por los siglos de los siglos.» Algo así. El examen se lo enseñé a mis amigos y se partieron de risa. La profesora, por cierto, no se enfadó ni nada. De hecho, por absurdo que parezca y por muy injusto que fuese, no suspendí ese examen. Tenía que copiar las respuestas correctas a cambio de un aprobado, y eso fue lo que hice. Supongo que les caigo bien a las figuras de autoridad, especialmente si son profesores, una raza en la que todos sabemos que abundan los chiflados.
Pero, en fin, la edad, ya se sabe, no perdona, y como poco a poco voy madurando, finalmente he logrado vencer mi tendencia a contestar majaderías y he justificado mis opiniones.
En segundo de bachillerato, en un examen de economía, llevado por la desesperación o por el tedio, escribí respuestas absolutamente delirantes a todas las preguntas. La profesora —majísima, una excelente persona, que por alguna razón desataba mi lado más majadero— me devolvió el examen y me obligó a copiar las respuestas correctas. He olvidado casi todas las respuestas, pero una sí que la recuerdo. «¿Qué es el capital fijo? Se trata del capital que no varía, permanece fijo, impertérrito, inamovible, por los siglos de los siglos.» Algo así. El examen se lo enseñé a mis amigos y se partieron de risa. La profesora, por cierto, no se enfadó ni nada. De hecho, por absurdo que parezca y por muy injusto que fuese, no suspendí ese examen. Tenía que copiar las respuestas correctas a cambio de un aprobado, y eso fue lo que hice. Supongo que les caigo bien a las figuras de autoridad, especialmente si son profesores, una raza en la que todos sabemos que abundan los chiflados.
Pero, en fin, la edad, ya se sabe, no perdona, y como poco a poco voy madurando, finalmente he logrado vencer mi tendencia a contestar majaderías y he justificado mis opiniones.
sábado, 16 de mayo de 2015
Enrique Morente y Lagartija Nick - Manhattan
Primero Manhattan; luego Berlín: el señor Cohen indica el orden en el que deben hacerse la cosas.
viernes, 15 de mayo de 2015
Homenaje a Terrence Malick
Con amor y devoción incondicionales.
Decía Pascal Quignard que la belleza es la llama de una vela en medio de la tristeza, del dinero, del desprecio, de la soledad y de la noche. Y, afortunadamente para nosotros, Malick sabe captar el resplandor de esa belleza y mostrarnos su palpitante serenidad. En las imágenes de Malick, en esa hora mágica en la que la luz transfigura los objetos y los convirte en pórticos de entrada al incorruptible eón de los dioses, se celebra, por decirlo de alguna manera, una boda entre dos reinos: el instante y la eternidad.
El mayor genio de nuestro tiempo, sin ninguna duda.
jueves, 14 de mayo de 2015
Propagar la anarquía, vivir el comunismo
Propagar la anarquía, vivir el comunismo, Comité Invisible.
El retroceso actual hacia las formas más dogmáticas e ideológicas del anarquismo o del comunismo –esto es, hacia una identidad política radical ficticia– proviene del mismo miedo a emprender semejante aventura, a adentrarse en lo desconocido.PD: Yo no veo nada claro que se pueda, simplemente, desestimar la cuestión del gobierno, pero de todas formas siempre es interesante leer las propuestas del Comité Invisible. La idea de que el reino, en fragmentos, está ya aquí, entre nosotros, es puro Benjamin/Agamben.
La ideología y los mini-pensadores taumaturgos
A Albert Rivera, Rafael Reig.
La ideología no tiene exterior porque, en la concepción de Althusser, funciona como aquello que cohesiona el todo social. Y así, el antagonismo de clase, que tanto parece gustarle a Rafael Reig, queda oculto: en vez de como un espacio de lucha, la ideología aparece como el corro de la patata de la armonía social (y su función es prácticamente la misma que la de la religión). El artículo de Reig es, cuanto menos, confuso: usa en al menos dos sentidos diferentes el término ideología (ideología sin exterior, es decir, estructural, la que se da tanto en una sociedad sin clases como en una con clases, como dice el propio Althusser, pero también habla de la ideología de una determinada clase, con lo cual mezcla dos sentidos diferentes).
Dice Ranciére que el althusserismo sirve a los mini-pensadores del revisionismo como justificación de la ofensiva «anti-izquierdista» (en Lecturas de Althusser). A los mini-pensadores que creen en el poder mágico de ciertas palabras no sabría cómo calificarles. Su ideología parece ser una especie de taumaturgia retórica (digamos cien veces clase social, a ver si así destruimos el capitalismo).
En fin, que chapuceen en su espesa sopa de radical ineficacia política y purismo ideológico (las almas bellas nunca se manchan).
La ideología no tiene exterior porque, en la concepción de Althusser, funciona como aquello que cohesiona el todo social. Y así, el antagonismo de clase, que tanto parece gustarle a Rafael Reig, queda oculto: en vez de como un espacio de lucha, la ideología aparece como el corro de la patata de la armonía social (y su función es prácticamente la misma que la de la religión). El artículo de Reig es, cuanto menos, confuso: usa en al menos dos sentidos diferentes el término ideología (ideología sin exterior, es decir, estructural, la que se da tanto en una sociedad sin clases como en una con clases, como dice el propio Althusser, pero también habla de la ideología de una determinada clase, con lo cual mezcla dos sentidos diferentes).
Dice Ranciére que el althusserismo sirve a los mini-pensadores del revisionismo como justificación de la ofensiva «anti-izquierdista» (en Lecturas de Althusser). A los mini-pensadores que creen en el poder mágico de ciertas palabras no sabría cómo calificarles. Su ideología parece ser una especie de taumaturgia retórica (digamos cien veces clase social, a ver si así destruimos el capitalismo).
En fin, que chapuceen en su espesa sopa de radical ineficacia política y purismo ideológico (las almas bellas nunca se manchan).
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