Je ne parlerai pas, je ne penserai rien...
Cuando te juntas con amigos que también son fanáticos de Ignatius Farray es inevitable que a la tercera cerveza ya estéis todos diciendo ¡PADRE, HÁGAME EL AMOR! a voz en grito.
En la evolución reciente de La morada de los existencialistas errantes , el blog cruza una línea tecnológica y emocionalmente cruda. El dolo...
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