Vistas las lamentables intervenciones de filósofos de renombre internacional —Agamben, Zizek, Byung-Chul Han— que están teniendo lugar estos días, me aterra que pudiera considerarse lo que estoy escribiendo como una muestra más de filósofo desnortado diciendo chorradas. O, casi peor, como un diario del coronavirus que muestra a un yo sufriente y singular. Los filósofos ni saben lo que va a pasar, pese a que a algunos les guste jugar a ser profetas, ni gozan de una posición privilegiada para analizar el presente. ¿Qué estoy escribiendo, entonces? ¿Por qué estoy escribiendo? No lo sé, creo que simplemente tengo la necesidad de escribir, sin más. Diría que son Notas irrelevantes de un cualquiera en estos días extraños, o algo así.
miércoles, 25 de marzo de 2020
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