He leído a varios filósofos muy preocupados por el uso de la retórica bélica por parte de nuestros políticos. Santiago Alba Rico dice que una pandemia no es una guerra sino una catástrofe, y obviamente tiene razón en que no es, literalmente, una guerra. Ernesto Castro recuerda la crítica de Susan Sontag de la retórica bélica en La enfermedad y sus metáforas. Y está claro que un virus no tiene agencia ni propósitos. Aun así, aun siendo verdad que no luchamos contra nadie, y estando de acuerdo con la crítica de Susan Sontag, me parece que en cierta medida el uso de las metáforas bélicas, en esta ocasión, podría estar justificado. ¿En qué medida? Pues sencillamente en la medida en que estamos en una economía de guerra y tendremos que afrontar desafíos económicos y sociales parecidos a los que tendríamos que afrontar si esto fuera una guerra.
lunes, 23 de marzo de 2020
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