¿No se ve el viejo sueño soviético de socializar —y no repartir— el trabajo doméstico, de liberarnos de esa pesada y repetitiva carga, parcialmente cumplido, aunque no sea a través del Estado, en la cultura capitalista contemporánea de la comida preparada? ¿No es maravilloso que el gazpacho de compra sea infinitamente mejor que cualquier gazpacho casero?
viernes, 26 de julio de 2019
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