Es propio de los reaccionarios ver las debilidades de un movimiento, pero no el halo de potencia que nimba lo real (Tiqqun)
Son especialistas en inocular pasiones tristes, en contagiar fuerzas reactivas, en cortar líneas de fuga.
A las fuerzas reactivas hay que oponer fuerzas activas, creadoras.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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