martes, 31 de marzo de 2015

La manía de darle vueltas a las cosas

Podríamos añadir al catálogo de definiciones del ser humano la siguiente: el ser humano es el animal poseído por la manía de darle vueltas a las cosas. La definición es igual de arbitraria que muchas otras: animal racional, animal lúdico, animal metafísico, animal que ríe, animal que llora, mono vestido, etc. Es el animal que le da vueltas a las cosas, incluso a cosas que Perec (que yo siempre digo que es la reencarnación de Cristo, y lo digo porque lo dijo Bolaño, no porque yo sepa qué quiso decir Bolaño) ya ha esclarecido de manera definitiva. Por ejemplo, ¿qué es la vida?, ¿qué es vivir? La pregunta sigue teniendo en vilo el meditar de mucha gente (desocupados, tarambanas y holgazanes, fundamentalmente). No obstante, Perec ya respondió a esta pregunta y carece de sentido seguir dándole vueltas. He aquí su respuesta: «Vivir es en pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse».

El entierro de Genarín (honor siempre en Jueves Santo)

AQUÍ hablan de tan magno acontecimiento.

No se dice nada sobre la sana costumbre de desayunar bacalao a eso de las siete de la tarde del día siguiente, pero la mentada costumbre —amén de ser de obligado cumplimiento— resucita a un muerto. «Este es el bacalao de Viernes Santo, que ha sido preparado por Yaya para la resurrección de sus nietos, que acuden al convite en estado calamitoso tras haber rendido etílico tributo al ilustre Genaro...». Y así año tras año...

Hidrogenesse - Eres tan técnico/a

El Señor S. contra la Academia

Lo tremendamente irritante de la mayoría de los textos académicos es que se pasan un montón de páginas diciendo lo que van a hacer en lugar de simplemente HACERLO DE UNA MALDITA VEZ Y YA ESTÁ, CARAJO.

lunes, 30 de marzo de 2015

Rosa mystica, Turris davidica...


Va contra mi profunda naturaleza desacralizar personas y cosas. Al contrario, tiendo a sacralizarlas lo más posible.
Pasolini

El Evangelio según San Mateo de Pasolini es de lejos la mejor película sobre Jesús que se haya hecho nunca.

domingo, 29 de marzo de 2015

Excusas geniales

—¡No puedo! —gritó él desde su habitación— ¡Sí, estoy ocupado! ¿Que qué estoy haciendo? ¡Escucho a Raffaella Carrá y leo a Arno Schmidt! Además, es domingo, el sabbath cristiano... Hacer algo de provecho está terminante y religiosamente prohibido. —Pues él era, como vemos, un decidido partidario de respetar el sabbath, especialmente los domingos.

(Y, a todo esto, se le preguntó cómo podía gustarle tanto un anticristiano radical como Schmidt, a él, conocido entre otras cosas por su obsesivo interés en la religión cristiana, y respondió que donde otros veían oscurantismo él veía simbolismo y poesía —y algo más, definitivamente velado al entendimiento racional—, donde otros leían literalmente él leía, como le parecía cuerdo y natural, simbólicamente y, en fin, donde unos alentaban una controversia sobre hechos, para él la religión nada tenía que ver con una disputa sobre hechos. Apelaba difusamente a Wittgenstein, a la filosofía analítica, a Eugenio Trías, a Simone Weil y a Agamben para explicar su postura, pero conminado, ante aquel tropel de referencias, a que ahondara un poco más en el tema, se escudaba en su proverbial pereza y ejecutaba un gesto que quería decir «no me seas cansino...»)

El espíritu de la revolución

El momento decisivo de la evolución humana está siempre en transcurso. Por eso tienen razón aquellos movimientos espirituales revolucionarios que declaran insignificante lo anterior, ya que, efectivamente, no ha sucedido nada todavía.
Franz Kafka

Aquí el (segundo) autor

El capítulo 9 de El rey pálido comienza con el célebre «Aquí el autor. Quiero decir el ser humano de carne y hueso que sostiene el lápiz, no una máscara narrativa abstracta». Naturalmente, este autor no es sino otra máscara narrativa abstracta. No es de carne y hueso, diga lo que diga. 

Curiosamente, en el Quijote el autor también irrumpe en el capítulo 9. ¿Coincidencia? ¿O estaba DFW rindiendo una especie de homenaje a Cervantes? No lo sé. Pero relean —y flipen con él— el capítulo 9 del Quijote... Para que luego haya gente que todavía se atreve a hablar de la metadiscursividad como un pernicioso invento de la maligna posmodernidad.

PD: Cervantes rules.

Bob Sinclair & Raffaella Carrá - Far L'amore



Esta canción era lo único bueno que tenía La gran belleza. La gran Raffaella.

viernes, 27 de marzo de 2015

Segregado del género humano

—Si sigues empeñado en leer esos libros tan raros que me lees últimamente vas a terminar segregado no solo de tus contemporáneos, sino del género humano...
—Mis contemporáneos dicen que Kafka es un mal escritor y que Musil es soporífero, por lo tanto no quiero saber nada, absolutamente nada, de mis contemporáneos...
—...
—Y puesto que, por lo demás, soy un mindundi total (aunque también tengo mi orgullo), me permito la libertad de despreciarles sin ni siquiera leerles.
—Ya veo. Has perdido la cabeza. Tarde o temprano tenía que pasar.
(Con aire soñador). Segregado del género humano... ¡Qué hermosa expresión! ¿No la hemos usado ya antes?

El mundo de la fe

¿Cuál es, pues, el mundo de la fe? Un mundo que no está hecho de sustancia ni cualidad, no un mundo en el que la hierba es verde, el sol, cálido y la nieve, blanca. No. No es un mundo de predicados, de existencias y de esencias, sino un muno de eventos indivisibles, en el que no juzgo y creo que la nieve es blanca y que el sol es cálido, sino en el que estoy transportado y trasladado en el ser-la-nieve-blanca y en el ser-el-sol-cálido. Un mundo en fin en el que yo no creo que Jesús, un cierto ser humano, es el mesías, el hijo unigénito de Dios, generado y no creado, consustancial con el Padre, sino un mundo en el que creo solo en Jesús mesías, y soy arrebatado y trasladado a él, un mundo en el que «no vivo yo, sino el mesías en mí» (Gál 2, 20).
Giorgio Agamben, El tiempo que resta: comentario a la carta a los Romanos

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.