domingo, 10 de marzo de 2024

¿Sísifo feliz?

Esfuerzo sísifico, vano,

como sacar el agua del mar con una mano.

Caótico y febril repta el desorden,

lo engulle todo a su paso,

monstruo lovecraftiano.

Es inútil, lo sabe y lo proclama este poema,

ordenar este desaguisado.


Ay, esforzado bibliotecario,

los horrísonos infantes 

todo lo han destrozado!


Otra vez y siempre igual,

volver a empezar, pero da igual,

todo es vano y da fastidio,

así es la vida, cuento tonto lleno de ruido

y libros infinitos, dominicales,

esparcidos por los pasillos.


Y volver a volver a empezar,

a mandar callar.


Qué triste vida la del bibliotecario

de la sala infantil, hecha

de minutos sin vislumbre del fin.

El tiempo se adensa, es una sustancia viscosa

que no pasa,

es una cosa gusanosa, arenosa, morosa...


Es una tarde que no acaba,

de tedio y espanto dantesco.

sábado, 9 de marzo de 2024

¿Consuelo de la Filosofía?

Ya sé que no es comparable la suerte de Boecio, condenado a muerte, y la mía, condenado a la sala infantil de la biblioteca los fines de semana de este larguísimo y aciago mes, pero aun así he de decir que no me convence Boecio y que veo a la Filosofía impotente para consolarnos de los caprichos de la terrible diosa Fortuna, pues no hay consuelo, solo llanto y rechinar de dientes, ni hay orden o razón, solo ciego azar.

Dune 2

Apoteósica y tremendísima obra maestra. Una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia.

domingo, 3 de marzo de 2024

¡Mierda, niños!

Domingo por la mañana. Sala infantil de la biblioteca. Vienen niños a hacer trabajos en grupo. Uno se pregunta qué clase de sociedad es esta*, en la que los niños no se dedican a dormir los domingos por la mañana, ni a jugar, ni a ver dibujos animados, sino que vienen a la biblioteca. ¡A la biblioteca, madre del amor hermoso! ¡A hacer trabajos en grupo! Los trabajos en grupo deberían estar prohibidos. Es descorazonador. 

*Una sociedad monstruosa, obviamente.

domingo, 28 de enero de 2024

Apología del silencio

Lo peor de todo es la charla incesante, el cacareo inagotable, tener que capear las infinitas y espantosas oleadas de parloteo banal que se te viene encima sin que puedas hacer nada; ser interrumpido constantemente, una y otra vez, por gente incapaz de estar callada más de dos segundos seguidos. Es agotador. 

PD: La Modernidad ha perdido la cabeza. Es una época desquiciada y desquiciante, una época ruidosa, extremadamente ruidosa. ¿Qué podemos hacer? Pues deberíamos estar todos no solo en contra del progreso, que por supuesto, sino procurar volver a la Edad Media, recluirnos en monasterios, hacer voto de místico silencio (que no de castidad), y vivir contemplativamente, es decir, de cara a Dios y de espaldas a los hombres. Cualquier otro horizonte político imaginable sería desolador.

sábado, 27 de enero de 2024

El mito del libre comercio

Nunca ha existido nada parecido a un sistema económico basado en la iniciativa privada y la libre competencia. Si echas un vistazo a cualquiera de los sectores dinámicos de la economía comprobarás que ninguno de ellos existiría de no haber sido por prolongadas intervenciones estatales a gran escala para la provisión de infraestructuras, la investigación básica, la constante subvención directa, el rescate periódico, la garantía de precios monopolísticos, la protección contra competidores extranjeros, el auspicio de los derechos de inversión mediante «tratados de libre comercio», etc. No es ningún secreto para cualquiera que haya echado un vistazo a un manual de historia económica.

Asier Arias

lunes, 18 de diciembre de 2023

viernes, 1 de diciembre de 2023

La sagrada independencia del poder judicial

¿Hasta qué punto no cabría atribuir a la Iglesia inquisitorial una gran parte en la conformación del concepto moderno de «poder judicial»? Podría afirmarse que, en gran medida, el concepto de poder judicial de la sociedad política es una pseudomórfosis del poder judicial de la Iglesia. Funcionalmente, al menos, el juez instructor desempeña los oficios del confesor, con secreto del sumario incluido; el ministerio fiscal colegiado corresponde a los tribunales inquisitoriales. El cumplimiento de las sentencias, a cargo del ejecutivo, corresponde puntualmente a la «entrega al brazo secular». Más aún: el concepto de «sagrada independencia» atribuido al poder judicial podría verse como un trasunto de la independencia de la Iglesia respecto de la sociedad política y, más aún, de su prevalencia sobre ella. Si nos atenemos a la experiencia española más reciente, la que desemboca en la Constitución de 1978, en la que tanta parte tuvieron personas educadas en tradiciones católicas y clericales, las semejanzas entre el tratamiento otorgado al poder judicial y el tratamiento a la Iglesia católica son tan notables que estaríamos tentados a hablar de un «concepto eclesiástico» del poder judicial en la Constitución del 78, como si los «Padres de la Patria» hubiesen tomado a la Iglesia como prototipo de lo que debiera ser un poder judicial autónomo e independiente respecto de los poderes ejecutivo y legislativo. De este modo ocurre como si en España el poder judicial hubiese llegado a desempeñar el papel supremo que ocupaba la Iglesia católica en una constitución en la cual el ordenamiento jurídico estaría también socializado como «voz del pueblo», trasunto de la ley de Dios. 

Gustavo Bueno, Crítica a la constitución (σύστασις) de una sociedad política como Estado de Derecho

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.