sábado, 28 de mayo de 2011

jueves, 26 de mayo de 2011

Spinoza, Nietzsche, Deleuze: filosofía de combate

Es propio de los reaccionarios ver las debilidades de un movimiento, pero no el halo de potencia que nimba lo real (Tiqqun)

Son especialistas en inocular pasiones tristes, en contagiar fuerzas reactivas, en cortar líneas de fuga.

A las fuerzas reactivas hay que oponer fuerzas activas, creadoras.

martes, 24 de mayo de 2011

Activo de nuevo el blog, pero poco

En la actualidad, si uno sigue una llamada directa a actuar, esta acción no se realizará en un espacio vacío, será una acción inscrita en las coordenadas ideológicas hegemónicas: los que “realmente quieren hacer algo para ayudar a la gente” se meten en aventuras (sin duda honorables) como Médecins sans frontières, Greenpeace, campañas feministas y antirracistas, que no sólo se toleran sin excepción, sino que incluso reciben el apoyo de los medios de comunicación de masas, aun cuando entren aparentemente en territorio económico (por ejemplo, denunciando y boicoteando empresas que no respetan las condiciones ecológicas o que utilizan mano de obra infantil), se les tolera y apoya siempre que no se acerquen demasiado a determinado límite.
Este tipo de actividad proporciona el ejemplo perfecto de interpasividad: de las cosas que se hacen no para conseguir algo, sino para impedir que suceda realmente algo, que cambie realmente algo. Toda la actividad humanitaria frenética, políticamente correcta, etcétera, encaja con la fórmula de “¡sigamos cambiando algo todo el tiempo para que, globalmente, las cosas permanezcan igual!”. Si los estudios culturales estándar critican el capitalismo, lo hacen de la forma codificada ejemplar de la paranoia liberal de Hollywood: el enemigo es “el sistema”, la “organización” oculta, la “conspiración” antidemocrática, no simplemente el capitalismo y los aparatos estatales. El problema de esta postura crítica no sólo estriba en que sustituye el análisis social concreto por la lucha contra fantasías paranoicas abstractas, sino también en que –en un gesto paranoico típico– redobla innecesariamente la realidad social, como si hubiera una organización secreta detrás de los órganos capitalistas y estatales “visibles”. Lo que habría que aceptar es que no hace falta una “organización (secreta) dentro de la organización”: la “conspiración” está ya en la organización “visible” como tal, en el sistema capitalista, en el modo en que funcionan el espacio político y los aparatos estatales.
Slavoj Zizek, A propósito de Lenin

lunes, 16 de mayo de 2011

Pausa

Este blog permanecerá inactivo durante un tiempo porque tengo que dedicarme urgente y exclusivamente a:

1. Estudiar.
2. Beber café.
3. Fumar (tabaco).
4. Planear la revolución comunista.

domingo, 15 de mayo de 2011

Llegar a la cima y gritar

Extendió los brazos como si fueran alas. Aquel era el sitio en el que todo el mundo quería estar. La cima. Pero no había muchos niños que pudieran hacerlo. La mayoría se asustaba, porque si uno perdía pie y caía por el borde, se mataría. A su alrededor estaban los tejados de las demás casas y las verdes copas de los árboles. Al otro lado de la ciudad se distinguían las agujas de la iglesia y las chimeneas de las fábricas. El cielo era de un azul brillante y ardiente como el mismo fuego. El sol convertía todas las cosas del suelo en objetos de un blanco mareante o negro.
Mick deseaba cantar. Todas las canciones que conocía pugnaban por subir a su garganta, pero de ésta no brotaba el menor sonido. Uno de los chicos mayorcitos que había conseguido llegar a la parte más alta del tejado la semana anterior dejó escapar un grito y luego empezó a vociferar un discurso que había aprendido en la escuela secundaria: ¡Amigos, romanos, compatriotas, prestadme oídos! En el hecho de subir a la cima había algo que le hacía sentir a uno una emoción salvaje, así como el deseo de gritar o cantar o levantar los brazos y echar a volar.
Carson McCullers, El corazón es un cazador solitario


Es superhombre contra los hombres superiores

Vosotros, hombres superiores, aprended ¡a reír!
Nietzsche, Así habló Zaratustra.


¡Muerte a los hombres superiores!

Ortonazi

"Han habido muchas oportunidades". Los comentaristas deportivos que hablan así deberían ser ejecutados, y en la plaza pública, para que el castigo sea ejemplarizante.

sábado, 14 de mayo de 2011

Entrevistas breves con hombres que hacen lentejas y defienden siempre una concepción relacional del ser

-Digamos que unas lentejas, por ejemplo, son la unidad de composición de conjuntos de relaciones. Las relaciones que se establecen entre los términos: lentejas, zanahoria, puerro, ajos, pimentón, chorizo, etc. A su vez, cada término es en sí un conjunto de relaciones, entre sus moléculas, átomos, lo que sea. En lugar de pensar primero los términos, y luego las relaciones que entablan, lo que sería seguir dentro del paradigma sustancialista, se trata de pensar la relación con independencia de los términos que la efectúan. La efectuación de una relación es finita, se da en la existencia, puede cesar. La relación como tal es una verdad eterna. De ahí que nuestra esencia singular sea eterna, pero no nuestra existencia. La eternidad no tiene nada que ver con la inmortalidad del alma, al menos tal como la plantea Spinoza.

Mercancía y subjetividad



La forma mercancía constituye un modelo estructurante de las relaciones sociales en su conjunto. La dinámica de la producción en este sistema, que cuando Marx hace su crítica está —dice Benjamin— en su infancia, se ve sometida a un nuevo principio objetivador y troquelador de las subjetividades: el que marca el fetichismo de la mercancía, en el que la propiedad y posesión de los bienes desborda la relación individuo-producto para abrirse a la relación estilo de vida-intercambio de bienes. Relación ésta en la que Simmel, sensible a la tarea moral de los individuos, da lo mejor de sí abriendo el campo de la producción al sistema de reglas más amplio que ya incluye el consumo contemporáneo. El sujeto del consumo no es el individuo, sino el entramado de relaciones reales y simbólicas que éste mantiene y que Simmel llama inauguralmente estilo de vida. El objeto del consumo no es el bien que se compra, sino una red mayor de pautas culturales, de relatos y signos en la que los objetos se presentan y adquieren argumento, esto es, sentido.
José Miguel Marinas, Simmel y la cultura del consumo

viernes, 13 de mayo de 2011

No, no y no

Spinoza no es panteísta. Y si hace falta batirse en duelo con alguien, estoy dispuesto. En el siglo XIX era una costumbre muy civilizada.

miércoles, 11 de mayo de 2011

El mapa y el tesoro

Las gotas de lluvia
dibujan sobre el cristal
un mapa translúcido
que nada representa
y ningún tesoro esconde.

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.