jueves, 10 de febrero de 2011

Guarida

En los bramidos quedos de un sol desfallecido
aguarda la guarida serena y callada que un día
los extraviados y refractarios vagabundos
habitarán como si fuera su desmayado mundo

miércoles, 9 de febrero de 2011

Filigranas extrañas en tu cerebro



O palimpsestos geométricos del caos

PD: A veces escribo cosas porque me suenan guay, pero no sé si tienen sentido. ¿Qué narices es un palimpsesto geométrico del caos?

Sin saber qué decir

Palabras
deshechas en mis manos
como niebla
asombradas
encogidas de hombros
ante el mundo-esfinge
empequeñecen
forman un ovillo
no saben
qué decir

viernes, 4 de febrero de 2011

Lo imposible (no)tuvo lugar

La música de las esferas no se escucha
las flores del ártico no existen
la flor azul de Novalis se marchitó

pero nada de eso importa hubo noches
azules y redondas en el ártico

y no hizo nada de frío

La comunidad imposible

El coro de extraviados no ha dejado de cantar
bajo tierra o en los márgenes
negando a los dioses y levantando las piedras
sin alborotar y siempre perseverantes
avanzando como un alegre viento huracanado
transfigurándose en mil cosas
tan imposibles como necesarias

Imperativo categórico alternativo

Expande tu ser con las alas rotas
que el viento desperdigó esta tarde
y coloreó con trazos de luz desmayada

miércoles, 2 de febrero de 2011

Una alegría inconstante

Hoy vamos a escribir
-rápido, que tengo prisa-
un poema

sin lluvia
sin ojos
sin estrellas
sin labios
sin vacío
sin caída
sin gargantas
sin viento
sin árboles
sin temblores
sin noche
sin cenizas

vamos a escribir
-rápido, que tengo prisa-
un poema

con mordiscos
eso sí

-algo tenía que tener
el poema, digo yo-

mordiscos suaves
y un nos vemos
que pertenece al azar

y mientras tanto vuelven

la lluvia
los ojos
las estrellas
los labios
el vacío
la caída
las gargantas
el viento
los árboles
los temblores
la noche
las cenizas

y la esperanza

-mala pécora
hermana secreta
del temor-

que también muerde

Cielo

Lo único malo de irse al cielo es que allí el cielo no se ve.

Monterroso.


Y, sin embargo, es un alivio
mirar de vez en cuando el cielo,
húmedo e incomprensible,
ahí afuera, tras de mi ventana,
sabiendo, sí, que me es ajeno, que
la espesura del tiempo no me toca.

Jenaro Talens

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.