Le digo a mi compañero de trabajo, fan de Saramago, que a mí no me gusta mucho Saramago, la verdad, pero no me atrevo a decirle que literalmente —y no estoy usando figuradamente literalmente, como suele hacerse— arranqué las páginas del prólogo que escribió para El proceso, de Kafka, y las tiré a la basura.
miércoles, 19 de junio de 2019
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