El dolor de estómago, desde luego, es algo que no tiene ninguna gracia, pero aún menos gracioso es ver a un cómico español ofendido porque su humor, ay pobre, ay infelice, ha ofendido a alguien.
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Tardé mucho rato en darme cuenta de que las luces de las farolas estaban apagadas. Había algo raro, pero no sabía qué. Desde la ventana con...
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