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A mí siempre se me olvida seguir el archifamoso dictum del príncipe de los filósofos non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere, y llevo tres días detestando a mi país y sin comprender nada. Tengo mal genio, qué le voy a hacer. Se me ha llamado pocamecha, porque supuestamente me enciendo enseguida. Pero bueno, luego me apago y reflexiono. Llega el momento, tras la ira, del análisis. Si no, Spinoza se avergonzaría de nosotros.
PD: Lo que se nos viene encima es aterrador, cuatro años más de ataques sistemáticos, por parte de los radicales y extremistas del PP, al estado de bienestar. Necesitamos comprender y resistir.
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