Si, pues, se llama apatía a la completa insensibilidad del alma, ¿quién no ve que esa insensibilidad es el mayor de los vicios?San Agustín, La ciudad de Dios
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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