España está en franca decadencia desde que dejamos de ser «un pueblo de teólogos armados» y el, por así decirlo, volkgeist castizo dejó de recorrer con su furia ultracatólica la península ibérica. Ni judíos que expulsar, ni una Granada musulmana que conquistar, ni una herejía protestante que combatir. Así no hay manera.
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