Blanca Romero es tan expresiva como Steven Seagal. Pero Blanca Romero ni siquiera reparte mamporros. Así que Blanca Romero es algo así como la quintaesencia del vacío, la insulsez personificada. Pura nada, puro no-ser. Su interpretación es la anti-interpretación consumada. Evoca desiertos, páramos yertos, una desolación sin fin. Su actuar es un no-actuar. Blanca Romero es un misterio, un misterio irritante, inescrutable. En cada instante de su existencia, Blanca Romero plantea la pregunta: ¿por qué es actriz y no, por ejemplo, una estatua?
Dicho sea sin ánimo de ofender a Blanca Romero, la peor actriz de todos los tiempos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
En defensa de Bergson
El tiempo es invención y novedad, no una serie de puntos estáticos (geometrización falaz del tiempo). El tiempo es real, fluido, irreversibl...
-
¡Esto sí que es empoderamiento! Degustemos las palabras de la gran Danerys en Valyrio, su lengua materna: Dovaogēdys! Naejot memēbāt...
-
Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario