Hacia el fin de su vida, Flaubert escribió, en una de sus admirables cartas, a su amigo Turgueniev, una frase muy corta que quisiera ubicar al inicio de mis reflexiones, porque las resume muy bien: "Siempre traté de vivir en una torre de marfil, pero una marea de mierda golpea sus muros, hasta derrumbarlos". Estos son los dos polos de la situación: por una lado la "torre de marfil", por el otro la "marea de mierda".Simon Leys
sábado, 8 de septiembre de 2012
Los dos polos
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En defensa de Bergson
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¡Esto sí que es empoderamiento! Degustemos las palabras de la gran Danerys en Valyrio, su lengua materna: Dovaogēdys! Naejot memēbāt...
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Après tout, merde!
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