martes, 18 de septiembre de 2012
Empanada mental
Agitado, inquieto, constantemente interrumpido por ruidos molestos, hojeando alternativamente a Nabokov, a Faulkner, a Bernhard, a Marx, a Wittgenstein, a Heidegger y las vidas de los más ilustres filósofos griegos, total para nada, descentrado totalmente y sin comprender nada, con el pensamiento embotado en el más alto grado, como si la visión de esas largas cadenas de signos sobre el papel hubiesen perdido su capacidad de significar, como si ninguna posibilidad se concretara en nada...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El código emocional patético de la comunicación contemporánea o El infierno de la sobresocialización compulsiva o...
El yo emocional y la desaparición de la intimidad: paradojas de la subjetividad posmoderna
-
¡Esto sí que es empoderamiento! Degustemos las palabras de la gran Danerys en Valyrio, su lengua materna: Dovaogēdys! Naejot memēbāt...
-
Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario