La saliva de las sirenas salpicaba mi rostro
así que me desaté del mástil para nadar
en las aguas negras de sus bocas saladas
para ahogarme felizmente en el abismo
de los cuerpos indiscernibles y alados
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
Que bueno tenerlo de vuelta, Señor S.
ResponderEliminarGracias :)
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