martes, 21 de febrero de 2012

Brisa

La ferocidad indómita del viento frío que no había cesado de soplar durante los últimos días se apaciguó de repente y nos concedió un instante de tregua, durante el que el ritmo del mundo pareció suspenderse, dejando paso a la tierna desolación de la brisa, que soplaba desde algún lugar remoto. Soplaba como si lo hiciera desde una boca distante y dormida. Como si el mundo fuese el sueño de esa boca. Los párpados del mundo parecían a punto de cerrarse. Y era hermoso desvanecerse así.

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