Vivía pegado a la ventana
espectador solipsista
de mi mundo
cuyos límites amaba:
el viento era mi viento
y la noche insondable
me hablaba sólo a mí
borrando mi rostro
y deshaciendo el mundo
El yo emocional y la desaparición de la intimidad: paradojas de la subjetividad posmoderna
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