Los muebles están bien donde están estén donde estén.
Este sencillo y, por qué no decirlo, cómodo principio vital, parece ser refractario a la insondable lógica maternal, más afín a la variación perpetua de muebles y a los complicadísimos y abstrusos cálculos espaciales. Existe un número, quizá no infinito, pero sí indefinido y sin duda muy alto, de posibilidades de colocar los muebles de una habitación.
En mi opinión, no es preciso explorarlas todas. En estoy soy estrictamente estoico y conservador: hay que intentar ser feliz acomodándose a la disposición de los muebles de una habitación tal como está.
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Buenisimo sergio...he llorado de la risa. Sin comentarios
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