El futuro se anuncia con el sonido retro de sintetizadores viejunos. Una vez destruida la línea simbólica de la modernidad, la lógica del revival instaura ciclos de repeticiones huérfanas de origen y de meta. Indigentes ontológicos, despertamos del sueño o pesadilla de la identida total en devenir hacia sí misma a lo fragmentario, lo múltiple, al caos de inesencialidades desatadas ante nuestros aturdidos ojos. Eterno retorno sin el relato de la teodicea según el cual Dios es principio y fin de todo cuanto hay. Lo verdadero es el todo, y el todo es esencialmente resultado, decía Hegel. Hoy, sin embargo, el todo es lo imposible. El todo ha muerto. No hay resultado final. Película sin the end. Apertura radical. Reinado de la incertidumbre.
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