miércoles, 30 de noviembre de 2016

Sobre la dificultad de leer

Quería leer mucho, pero no lo conseguía. Quería sumergirme en la literatura europea. Allí estaba yo en nuestro humilde apartamento con jardín, en una zona anodina de Queens, sumergiéndome en la literaura europea. La palabra sumergirse era lo que importaba. Una vez tomada la decisión de sumergirme, ya no había necesidad de leer las obras. Lo intentaba a veces, haciendo un esfuerzo, pero no lo conseguía.
Don DeLillo, Cero K


Todos vosotros habéis experimentado aquellos momentos en los que quisiéramos leer, pero no lo logramos, en los que nos obstinamos en hojear las páginas de un libro, pero el volumen literalmente cae de nuestras manos. 
En los tratados sobre la vida de los monjes, ese era precisamente el riesgo por excelencia al cual un monje podía sucumbir: la acedia, el demonio meridiano, la tentación más terrible que amenaza a los homines religiosi se manifiesta sobre todo en la imposibilidad de leer.
Giorgio Agamben, Sobre la dificultad de leer 

Björk - Human Behaviour



💓💓💓💓💓💓

lunes, 28 de noviembre de 2016

Las chicas Gilmore

¿Por qué ahora somos todos fans?

Yo ya era fan antes de que se pusiera de moda. Y puedo demostrarlo. He AQUÍ un post de mi viejo y querido blog Pensamientos Despeinados. Hace doce años de ese post. Queda claro que era fan de Las chicas Gilmore y que las Olimpiadas me importaban un comino.

PD: Rory siempre fue guay. Dean, sin embargo, era un memo. Jess, el sobrino de Luke, hizo el mayor sacrificio por amor que se ha visto jamás en una pantalla: leer a la abominable Ayn Rand porque Rory se lo dijo.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Ángeles golpeando sus alas contra sí mismos

Yo dije tú eras el viento y la luz perpetua 
y me ponías la carne de gallina.
Pero yo soy ese cielo gris y triste,
un grito mudo, un encogimiento de hombros.

Tus palabras son cursis y no tienen sentido, me dijo alguien.
Solo sabes hablar de hojas arrancadas de ningún árbol, 
de las últimas hojas de otoño antes de que llegue el invierno.

La nieve es un tobogán por el que bajarán ángeles sonrientes, dije yo.

Solo sabes escribir poemas líricos, cursis y narcisistas
en los que seres que no existen caen desde el cielo,
y siempre nieva y es invierno.

Yo me encogí de hombros y no dije nada.
Tuve una visión muy clara de la espalda de una mujer desnuda
y de mi mano sobre su espalda (era un recuerdo lejano).

Te estás construyendo una cabaña imaginaria. Vives en una caverna.
Serás el rey de la nada en tu pequeño y solitario mundo.
¿Estás rehuyendo las contradicciones dialécticas de la realidad?

¿Las contradicciones diaqué? Me había topado con un filósofo.
¡Peor que toparse con la Iglesia! Las contradicciones de...
¡Valiente mamarracho!

Me asomé a la ventana y el viento era frío,
un cuchillo lúcido que atravesaba mi piel. Respiré hondo.
Nada en que pensar. Un pájaro saltaba por el tejado.

Pero era cierto, estaba solo en mi caverna. Las sombras reptaban
por la pared, pero yo no quería ir a ningún sitio.
Se está bien aquí, dije.

Escribes poemas dándole a la tecla enter al azar, dijo el filósofo.
Es verdad, mis frases se rompen al azar. Es la melodía
rota de mis frases. Me gusta así.

El filósofo era un capullo, un arrogante y un idiota.
No entendía nada.

Me encogí otra vez de hombros, miré las nubes,
recordé sus manos y su aliento en mi cuello.
Las sábanas sonaban como un susurro arenoso.

Como la nieve. Pero no hacía frío. Sudábamos.

Y no bajarán ángeles sonrientes del cielo, dijo. 

También eso era cierto, desgraciadamente. 
Un día David Foster Wallace tuvo una visión de ángeles que lloran
y golpean afligidos sus alas contra sí mismos.

No me atreví a decir que los copos de nieve 
eran las lágrimas de los ángeles
por miedo a que me llamara otra vez cursi y me acusara
de estar obsesionado con los ángeles y con la nieve. 

En cualquier caso, todo es triste, pensé. 
Todo está lejos, y en mi casa tengo cardos, no lirios ni rosas.

Tu poema cada vez tiene menos sentido, dijo el filósofo.
¿Se puede saber qué criterio sigues 
para dividir las estrofas? ¿Se puede saber hacia dónde se dirige,
qué quieres decir, si es que quieres decir algo?

No se dirige a ningún lado. Da vueltas
alrededor de un vacío.

¿El vacío eres tú, ególatra presuntuoso?

Tal vez tendría que volver atrás y corregirlo todo, pero es tarde.
Debería hacerme un té, lavar la ropa
que se amontona sobre la silla, y luego tenderla
para que se seque, y dejar de pensar
en ángeles que golpean sus alas contra sí mismos.

Un té caliente no ahuyentará la tristeza,
porque nada lo hará. La maldición de la sensibilidad,
el miedo a quedar sepultado bajo el peso de tus propias emociones.

Ángeles golpeando sus alas contra sí mismos,
esa es la escena que ahora se repite una y otra vez 
en la pared de la caverna. Ya no se está tan bien aquí.

Solo tiene que tranquilizarte y pensar, dijo el filósofo.
Afuera está el sol. ¿No lo sabías?

Pero lo que pensé no fue nada tranquilizador. Pensé
que  tal vez fuera el negro sol de la tristeza y que los ángeles
desfilarían en fila india, por una llanura sin fin,
gimiendo y golpeando sus alas contra sí mismos.

Y ella ya no era ni un recuerdo.
El sol negro lo engullía todo, incluido el pasado.
El sol del verano ya no brilla más.
La tristeza ha de bastar, dije.

Eres un poetastro que no sabe ni versificar, dijo.
Y estás doblemente alejado de la verdad. 

Permaneceré oculto un rato más y mañana Dios dirá.
Pintaré estrellas en el techo de la caverna, tal vez.
Me iluminarán o no me iluminarán, eso no lo sé.

Eso ya no es asunto mío.
Ya no pensaré más en mí ni en los ángeles tristes.
Me callaré por fin y simplemente miraré
porque mi alma es solo silencio.

Vuelves a hablar de cosas que no existen, dijo.
El alma no es nada.

Pero ¿y si es una nada luminosa? ¿Un silencio
ardiente? ¿Una nada plena?

Lees demasiadas movidas místicas, dijo.
Haces mala poesía, metafísica barata.

Pensé en un poema de Louise Glück en el que pregunta
¿Por qué alzas los ojos? ¿Para oír
algo así como el eco de la voz 
de Dios?

Me pregunté si yo alzaba lo ojos para ver
algo así como la ausencia de Dios.

Tu poema se está volviendo demasiado abstracto y teológico,
no hay savia que corra por sus venas, nada que lo vivifique.
Una luz pálida lo amortaja.
Y yo diría que lo sigues escribiendo porque no sabes cuándo
ni cómo acabarlo.

Es verdad, estoy esperando a que el poema me abandone,
pero antes quiero que la luz del atardecer lo incendie,
y queden las cenizas como único testigo,
huellas del fuego que nunca se consume.

Siempre hablas de lo mismo: cenizas, silencio,
pájaros, estrellas, Dios, tristeza, ventanas, gritos mudos
y ángeles tristes. Ya solo te falta volver a hablar del viento.

El viento es el único poema. El viento esparcirá las cenizas
y algún día me llevará con él

¿Habría votado David Foster Wallace a Donald Trump?

Hay gente que se ha planteado esta estrambótica pregunta y que concluye que sí, porque David Foster Wallace era (se supone) políticamente conservador*. Y aducen como pruebas de su conservadurismo El rey pálido y Arriba, Simba, su artículo (soberbio) sobre McCain, incluido en Hablemos de langostas. Víctor Lenore, autor de Indies, hipsters y gafapastas, un panfleto delirante en que se denuncia una más bien imaginaria dominación cultural indie, también enarboló hace algún tiempo Arriba, Simba como prueba irrefutable de que David Foster Wallace era un republicano conservador, un amigo de McCain, un hipster intelectualoide y un moralista recalcitrante. 

Todo esto es muy raro. No lo digo en calidad de fan chiflado de DFW herido porque atacan a su ídolo (mi fanatismo, como ya he dicho, es a prueba de herejes), pues no podrían serme más indiferentes las acusaciones de conservadurismo, siendo yo mismo un conservador —hay cosas que merece la pena conservar (creo), y no me parece mal la insistencia de DFW en la importancia de la atención y de la empatía, insistencia que comparte con Simone Weil, por cierto— sino como ciudadadano confundido y aturdido por las opiniones literarias y políticas de algunos de sus semejantes. 

Los capitalistas revolucionarios lo tienen claro: no hay nada que conservar, los mercados y la desregulación deben arrasar con todo, la acumulación de capital es el único fin, los seres humanos y las comunidades y sus tradiciones deben ser sacrificados a la mayor gloria de los mercados. La financiarizacion mola. Bajemos los impuestos. Que se jodan los pobres y los parias de la tierra, etcétera.

En El rey pálido, resumiendo mucho, DFW viene a decir que la piedra de toque de la ética es la actitud que uno tiene respecto a los impuestos y la redistribución de la riqueza. Y la actitud por la que DFW se inclina es, si no me equivoco, más bien favorable a un sistema financiero progresivo y redistributivo. Los viejos empleados que ven su trabajo como un servicio público parecen ser los que reciben la aprobación de DFW, no los nuevos emprendedores cuyo único objetivo es la maximización de beneficios. ¿Es a esto a lo que se le llama el conservadurismo de DFW? Si es así, ¿cuál es el problema? ¿Los progres anti-DFW están a favor de las desregulación, de la finaciarización de la economía y, en general, del caos y de la explotación generadas por el sistema capitalista? ¿Creen que el individualismo y el aislamiento promovido por el neoliberalismo es algo bueno y que todo lo que implique creer en algo que trasciende el interés personal nos lleva directamente al fascismo o a la URSS? ¿Eso es lo que significa ser progre ahora?

No sabemos qué habría votado DFW. Sinceramente, no creo que hubiese votado a Donald Trump. Aunque supongo que se habría dado cuenta de que Hillary Clinton apoyó la guerra de Irak, vendió armas a Arabia Saudí, destruyó Libia, era favorable a la construcción de una barrera en la frontera con Mexico y a la deportación de inmigrantes ilegales incluso si estos eran niños y se pronunció en contra de los matrimonios homosexuales. Tal vez hubiera empezado un artículo así. He aquí unos cuantos hechos: Hillary Clinton apoyó la guerra de de Irak, etcétera. Pero Trump es aún peor: homófobo, racista, xenófobo, machista.

Por cierto, Arriba, Simba no es una declaración de amor a McCain ni una toma de postura a favor de los republicanos. DFW acabó votando a Bill Bradley, como dice el propio DFW. También dice: «Personalmente no se me ocurre por qué iban a importarle a nadie mis inclinaciones políticas». Fliparía si viera que se especula ociosamente sobre qué habría votado en el año 2016.

Una de las cosas más paradójicamente interesantes de Arriba, Simba es la pregunta de por qué la política resulta tan aburrida. Y lo que ha hecho Donald Trump, y tal vez ahí resida parte de su éxito —la otra parte, la parte realmente importante, tiene que ver con la economía, ya que hay una evidente correlación entre los Estados más desiguales y el voto a Trump— es hacer de la política un espectáculo entretenido. Sí, está loco, es un machista grotesco, dice barbaridades sin parar y lleva un peinado ridículo, pero suscita reacciones extremas, odio visceral y apoyo entusiasta, no indiferencia.

*Cierto artículo de un autor cuyo nombre no recuerdo sostenía que había una línea recta que unía el supuesto conservadurismo de DFW con su obsesión con el solipsismo y con su suicidio. DFW se suicidó, en mi humilde opinión, porque tenía depresión. No por escribir La broma infinita ni por estar obsesionado con el solipsismo ni porque prefiriera la admiración de los extraños al amor de su familia y amigos. Porque tenía depresión. Eso es todo. Una depresión de verdad, no una vaga tristeza otoñal que te impulsa a mirar soñadoramente por la ventana con el mentón apoyado en el puño cómo caen las últimas hojas de los árboles y se anuncia la llegada del invierno. Una depresión endógena, una enfermedad fisiológica. 

martes, 22 de noviembre de 2016

Ciclonopedia, Reza Negarestani


He ahí al filósofo iraní Reza Negarestani. Tal vez esté hablando de demonología, de planos de consistencia, del paso de lo antrópico a lo telúrico, de monstruos lovecraftianos, del mundo ancestral en el que aún no había nada construido por manos humanas...

Si estáis interesados en la ciencia ficción, el realismo especulativo, la geopolítica, Deleuze y Guattari, el zoroastrismo, Oriente Medio y el petróleo*, Ciclonopedia es vuestra novela. 

*Sinceramente, no se me ocurre ningún motivo por el que alguien podría no estar interesado en todas estas cosas.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Derviches



Pocas cosas tan hermosas como el sufismo.

Microdiálogos nada socráticos

—¿De dónde salen todos esos escritores sociables y alegres que aman a la humanidad y desprenden buen humor a su paso? ¿Qué ha sido de los misántropos, de los cascarrabias, de los desesperados, de los fracasados?
—...

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.