jueves, 21 de enero de 2021

21/01/2021

Estoy viendo un vídeo sobre el poliamor y preguntándome por qué lo estoy viendo. A mí me es igual. No podría ser más indiferente ante tan candente tema.

(Aunque, a decir verdad, yo también soy bastante poliamoroso, en el sentido de que amo tanto a Platón como a Deleuze).

sábado, 16 de enero de 2021

16/01/2021

Se acabó la cuarentena. Di negativo en la PCR. 

Llevo toda la semana escuchando música y bebiendo café compulsivamente. Al lado del radiodar eléctrico. No tengo calefacción. He escuchado, sobre todo, a MF Doom y a King Gizzard and the Lizard Wizard. También he acabado de leer algunos libros que tenía pendientes —Las aventuras de la mercancía, de Anselm Jappe— y he empezado a leer por segunda vez Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos, la biografía de Philip K. Dick que escribió Emmanuel Carrére. Pero básicamente me he dedicado a consumir cantidades demenciales de café y a escuchar música.

En algún momento me ha preocupado ligeramente que pasar tantísimas horas con los cascos puestos no sea mentalmente saludable porque de alguna manera me aísla dentro del aislamiento. De todas maneras, el lunes vuelvo a trabajar, o sea, a una vida más ordenada, regida por horarios y obligaciones.

martes, 12 de enero de 2021

12/01/2021

Me he cortado mientras picaba cebolla y en menos de medio segundo han cruzado mi mente, casi de manera simultánea, varios pensamientos: 1) ¡Santo dios, no tengo tiritas ni nada de primeros auxilios!, 2) No puedo salir de casa a comprar, estoy en cuarentena*, 3) ¿Cómo estarán las urgencias del hospital? y 4) Siéntate, idiota, antes de que te desmayes.

Al final no me desmayé, aunque me duele un montón el dedo.

*Estoy en cuarentena porque soy contacto estrecho de una compañera de trabajo que ha dado positivo, pero estoy bien (excepto, claro está, por lo del dedo).

miércoles, 30 de diciembre de 2020

30/12/2020

Ahora son las 15:23. No tengo sueño. Tecno y cafeína es todo lo que necesito.

30/12/2020

Son las 8:49. El cielo está despejado y hace frío. Me he levantado a las 7:30 porque el perro del vecino de abajo no paraba de ladrar. He soñado cosas raras. Me he hecho un café. Me he puesto a escuchar Inner Song —Kelly Lee Owens, te amo— y luego me he hecho otro café. He pensado que es raro estar escuchando música tan pronto. Luego he puesto la sesión de tecno que Kelly Lee Owens grabó del 10 de Septiembre de 2020. He pensando en la frase «el tecno es funk para androides» y en la frase «deseo de ser androide». Una de las dos es una cita, la otra creo que no, que me la he inventado yo, aunque de todas formas sigue siendo una cita con una pequeña variación. Da igual. Creo que me da tiempo a tomar otro café antes de ir al trabajo. 

martes, 29 de diciembre de 2020

29/12/2020

Si hay que estar alegre y bailar, en vez estar de tirado en el sofá con los cascos puestos y la mirada perdida, no es mi revolución.

viernes, 18 de diciembre de 2020

18/12/2020

Ya soy un viejo loco que contesta a la tele. Concretamente he respondido NO ME DA LA PUTA GANA cuando la tele ha dicho «disfruta de estas fiestas» o alguna gilipollez semejante. 

viernes, 20 de noviembre de 2020

20/11/2020

Despiadadamente irónico, desesperadamente melacólico. Dos caras de la misma moneda.

20/11/2020

Mientras tendía se me ha escurrido de entre las manos una sábana y ha caído sobre un tejadillo al que, según mis calculos, solo tiene acceso el vecino del bajo. He llamado y nadie contesta. ¿Qué va a pasar con mi sábana? ¿Se va a quedar ahí para siempre, testigo mudo del paso inevitable del tiempo? Creo que sigo sin manejar bien los rudimentos más elementales de Mundo Adulto.

sábado, 14 de noviembre de 2020

13/11/2020

La revuelta de los simulacros sónicos. Estoy escuchando la versión de Blue Monday de Death Grips y la siguiente canción de la lista de reproducción es la versión que hace Björk de Sacrifice, una canción de Death Grips. Y la siguiente es un remix de Every thing in its right place, de Radiohead. No hay ya originales; el origen se pierde, se disfraza, incapaz de comparecer por sí mismo. La identidad difiere de sí, escindida por el tiempo. El tiempo es dispersión. Nada está en su lugar correcto, todo está fuera de quicio. No hay lugares correctos. Huellas, rastros, versiones, perversiones, contaminaciones diferenciales, espectrales, diferenzias por todos lados, eso es lo que hay. Ontología desquiciada; el ser está fuera de sus goznes. No tiene goznes, nunca los tuvo. Suenan ritmos esquizofrénicos y melodías etéreas. Al repetirse todo cambia. No hay dos bucles iguales. Yo también desvarío. Tejer palabras, tejer vientos. El ser no es nada, solo un velo, una palabra que nos desvela, lo que nunca se revela. Un grito ronco que llega a través de un cielo nublado. 

Y al final llueve y el alma es solo lluvia, y suena una música triste y lloras y eso, en definitiva, es todo; unas cuantas palabras indescifrables, unos sonidos que traspasan tu alma vacía. ¿Qué más? Las consabidas cenizas, la secreta desolación sin nombre que atraviesas a oscuras. Demasiadas palabras, demasiadas metáforas que no te trasportan a ningún lugar. Demasiadas referencias. ¿Dónde estábamos? ¿Por dónde íbamos? En tan poco tiempo ya he perdido el rumbo de este texto a la deriva. No tiene rumbo, quizás. Nunca lo tuvo. La melodía deshilachada de mis frases son un destino roto. Se te ocurren frases tan plúmbeas como esta última que acabas de escribir. No sabes qué significa. Escribes recordando lo que escribiste. Lo repites. Lo que escribiste entonces, cuando de verdad te apasionaba escribir. Las sensaciones de entonces vuelven otra vez, se repiten, pero son muy diferentes. Recuerdas recordar recuerdos. Los acontecimientos originales ahora son solo bruma. Ya no existen. Y podrías seguir escribiendo o abandonar este post aquí mísmo. No parece importar demasiado.

Tampoco parece estar destinado a nadie. Una tragedia, amor mío, de la destinación. Un refrito derridiano y pedante. Pero quisiera ser otra cosa. Aunque mi intención no cuente. Quisiera ser, tal vez, un canto idiota y ensimismado pero también hermoso y verdadero. Un grito resplandeciente. Quisiera que las palabras hicieran el amor y no la ausencia. Decir agua y beber. Decir viento y volar. Pero no es posible. Siempre tendrás sed.

Fishmans - Walking in the rhythm