viernes, 7 de noviembre de 2014

Denuestos de viejo cascarrabias contra el nuevo orden comunicativo mundial

No sé si será culpa de la mecánica cuántica -acerca de la cual lo ignoro prácticamente todo, como la inmensa mayoría de la gente, incluyendo a los que leen libros de divulgación sobre el tema, libros que les proporcionan la ilusión de poseer un saber que en realidad no poseen- pero últimamente todo es estadístico, probabilístico, comme ci comme ça. Como si la indeterminación fuera una especie de gas maligno que lo impregna todo. Por ejemplo, en lugar de quedar de forma determinista, a la vieja usanza, para hacer algo concreto a una hora concreta de un día concreto, la gente te responde por wasap que no sabe, que ya se verá, que quizás sí, quizás no, que ya iremos viendo, lo que me pone de los nervios. Que un gato hipotético esté vivo y muerto, vale. Que algo se comporte como onda y como partícula, pase. Pero que sea tan condenadamente difícil ponerse de acuerdo para quedar...

jueves, 6 de noviembre de 2014

Reseñas perezosas

La filosofía judía, una guía para la vida, Hilary Putnam.

En este sorprendente y recomendable librito, Putnam no nos habla de cerebros en cubetas sino de religión. Analiza, con claridad y simpatía, el pensamiento de Rosenzweig, Buber y Levinas -Wittgenstein aparece a modo de cameo, como invitado estrella-. De forma ultrarresumida, perezosa y descontextualizada podríamos decir que el núcleo de las tesis que aquí se sostienen es formulable de la siguiente manera: es imposible teorizar sobre Dios, pero sí se puede hablar a Dios. O, en palabras de Buber, ingresar en una relación Yo-Tú con Dios.

Sueño de Polífilo, Francesco Colonna.

Libro raro escrito en 1500 o por ahí. Contiene un montón de grabados tremendamente molones. Se cree que su autor fue Fracesco Colonna, pero no se sabe a ciencia cierta. Prosa oscura, rebuscada, barroca, hermética, plagada de referencias. O sea, una pura maravilla, un glorioso torpedo lanzado en la línea de flotación de ese inane y aburrido minimalismo que hemos de erradicar de la faz de la tierra. Un libro que probablemente el ínclito Franzen odie con todas sus fuerzas, si es que lo conoce. Dicho sea, la duda ofende, como elogio al retorcido libro del que venimos hablando. Sustantivos flanqueados por una profusión indómita de adjetivos; descripciones cuyo detallismo obsesivo y delirante dificulta la fluidez de la trama y provocará el éxtasis de lectores atentos sobre todo a la forma y a los que la trama, en ocasiones, se la sopla, y que aventuro provocará bostezos y furia en otro tipo de también muy respetables, pero diferentes, lectores. Floritura retórica incesante, libro selvático y onírico, orgullosamente artificial y pedante, se trata, en definitiva, de un obelisco verbal y de una declaración de Amor inmortal a esa criatura ninfesca llamada Polia.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Semper festina lente

Comentarios apresurados sobre ética y religión

En mi opinión, Wittgenstein, siguiendo a Tolstoi, reduce indebidamente la religión a la ética. No obstante, Wittgenstein tiene razón al decir que la religión no es una cuestión de hechos y, por tanto, las supuestas incompatibilidades con la ciencia no son tales, excepto para mentes cerriles como la de Dawkins, y tiene también parte* de razón al insistir en la importancia de la praxis, de las formas de vida, por encima de las cuestiones doctrinales.

*Digo parte por lo mencionado al principio, esto es, que la religión no es reducible a la ética, aunque sería discutible si en Wittgenstein se da dicho reduccionismo o no.

martes, 4 de noviembre de 2014

Comentarios apresurados en torno al Dasein y el problema de su traducción

En El problema ontológico del advenir en el proyecto filosófico de Martin Heidegger, Dune Valle Jiménez -cuyo nombre me tiene completamente fascinado, aunque no viene muy a cuento mencionar esto, pero es que me ha recordado que debo leer la novela Dune ipso facto; y que agradece al profesor Jose Luis Rodríguez Molinero el haberle orientado en sus primeros pasos por el denso bosque heideggeriano (la metáfora es mía), dato que menciono solo porque Molinero fue también profesor mío y también me orientó, o al menos intentó hacerlo, con toda su buena voluntad y rigor filosófico, en el señalado bosque... todas las barbaridades y locuras que yo haya podido decir sobre el pensador de la Selva Negra son culpa exclusivamente mía, por supuesto-, sostiene que es preferible dejar el término Dasein sin traducir, al tratarse de un término técnico ampliamente reconocido. Además, cualquier traducción limitaría la amplitud de sentido que el término tiene. Dune -sigo fascinado con su nombre- hace referencia a las notas de la página 454 de la traducción de Ser y Tiempo de Rivera: "Dasein significa literalmente 'ser el ahí', y por consiguiente se refiere al ser humano, en tanto que el ser humano está abierto a sí mismo, al mundo y a los demás seres humanos pero Dasein alude también, indirectamente al abrirse del ser mismo, a su irrupción en el ser humano".

José Gaos, sin embargo, sí opta por traducir el término. El "ser ahí".

William T. Vollmann, en el glosario heideggeriano que incluye al final de su relato Pelo violeta, dice sobre la voz Das Man, apartándose notablemente de lo que se estila en los ambientes académicos, lo siguiente: "igual que un pez debe nadar por el agua, el Dasein ha de nadar por la 'gente', esos vecinos ónticos que tranquilizan al Dasein con charla intrascedental en el porche durante las largas tardes de verano mientras que al Dasein se le va la mano con la bebida y se olvida de que la culpa es fundamentalmente suya y debe morir". Sobre el término Dasein Vollmann se muestra más convencional, aunque algo impreciso, y dice: "literalmente, "Ser-ahí". El sujeto humano (tú y yo), definido desde el punto de vista de su finitud, temporalidad y caída en el Mundo".

PD: Tal vez, mis queridos y desconocidos lectores, entes fantasmales que pulaláis (o no) al otro lado de la pantalla, mis semejantes, mis hermanos, os estéis preguntando que por qué narices os cuento todas estas cosas, y alguno de vosotros tal vez se sienta inclinado a calificarlas como tediosas, pedantes, excesivamente centradas en un detalle sin el más mínimo interés para el común de los mortales, como es el del significado del Dasein, y no os faltará razón. Pero, puesto que el ser ahí con es un existenciario fundamental, las obras de un Dasein cualquiera -en este caso, mis textos deshilvanados, apresurados y repletos de digresiones- están estructuralmente orientadas hacia los otros, abiertas a ellos. De ahora en adelante, y para siempre, sirva esta última heideggerianada como justificación de la escritura compulsiva.

Quintín Racionero - In memoriam




La hora propicia

Cuando en la profunda noche del invierno una bronca tormenta de nieve brama sacudiéndose en torno del albergue y oscurece y oculta todo, entonces es la hora propicia de la filosofía. Su preguntar debe entonces tornarse sencillo y esencial. La elaboración de cada pensamiento no puede ser sino ardua y severa. El esfuerzo por acuñar las palabras se parece a la resistencia de los enhiestos abetos contra la tormenta.
Heidegger, Paisaje creador: ¿por qué permanecemos en la provincia? 

Comentarios apresurados sobre el concepto de religión

Habitualmente, siguiendo una etimología quién sabe si acertada o falaz, se dice que el término religión tiene que ver con una suerte de religación o conexión. Agamben, como es sabido, impugna la mentada etimología y señala que la religión tiene que ver justamente con lo contrario, con la separación, y de ahí, por cierto, sus elogios a la profanación como restablecimiento a la esfera del uso de lo que había sido separado, situado en una esfera sacra (dicho sea entre paréntesis: ¡profanemos la Biblia misma! Lo que equivale a decir: usémosla, leámosla).

En este punto, podríamos ejecutar triquiñuelas conceptuales harto conocidas, tales como tirar por la calle del medio y decir, al modo derrideano, que ni una cosa ni la otra. Y lo cierto es que no tenemos más remedio que hacerlo, por cuanto a nuestro parecer ese resto irreductible, esa sacra retracción del ser o trascendencia a la que aludirían en distintas maneras las experiencias religiosas implica de suyo una separación y, al mismo tiempo, paradójicamente, una conexión. Escisión y a la vez religatio, pues, con esa esfera misteriosa, inconcebible, para siempre velada.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Nueces garapiñadas

Tal vez el mejor invento de la Humanidad. Háganlo en sus casas.

Pequeña fábula escéptica

En un pequeño e insignificante planeta que giraba absurdamente alrededor de una gran bola de fuego unos arrogantes monos vestidos inventaron el conocimiento. El universo apenas se inmutó, pues es vasto, inabarcable, frío, insensible. Los monos se agitaron con cierto frenesí durante cierto tiempo. Intentaron averiguar por qué estaban donde estaban, para qué estaban donde estaban, qué pasaría después, cuando ya no estuvieran donde estaban, y quién era el responsable del desaguisado existencial en que se hallaban inmersos, si es que acaso había algún responsable último o todo esto no era nada más que un juego caótico de campos cuánticos y vibraciones y quarks y bosones y protones y neutrones y neutrinos y electrones y superposiciones y entrelazamientos y cosas así. Fue en vano. Nada averiguaron. Algunos creyeron que sí, que algo habían averiguado, pero estaban equivocados.

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.