miércoles, 15 de mayo de 2013

Samsa

Gregorio se sentía admirablemente, con un hambre particularmente fuerte.
Kafka, La metamorfosis 

jueves, 9 de mayo de 2013

Daenerys Targaryen


LA PUTA AMA

To the wonder

Lo maravilloso irrumpiendo como un fulgor que nimba el mundo de los hechos. Malick, una vez más, en estado de gracia. Componiendo con maestría absoluta, con un estilo aún más depurado, imágenes del tiempo, instantáneas fugaces, frágiles, porque la memoria no recuerda tramas ni historias completas, encadenadas causalmente, perfectamente orientadas según convenciones narrativas archiconocidas y previsibles, sino que rescata involuntariamente momentos, condensaciones de experiencias vividas, gestos nimios teñidos de alegría y de tristeza que se alzan sobre el suceder bruto de los hechos en calidad de acontecimientos imborrables. Instantes. Un lirismo inmune a los estragos de la ironía, una propuesta artística que se arriesga, frente al nihilismo y desesperación imperantes, a emprender la aventura que va de los hechos al sentido, porque esa aventura es, ni más ni menos, el propósito del arte. Una estupidez, seguramente, como dice Boyero. Pero una estupidez maravillosa.

PD: Es sabido a que los listos la belleza en el arte les molesta, pero para nosotros, los simples y estúpidos, es necesaria.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Declaraciones exaltadas del mismo fanático de Malick al que venimos haciendo referencia

Malick es el más grande poeta del cine. Von Trier es un perturbado y un llorica. Adorno también era un llorica. De Haneke mejor no hablar.

Consejos de un discípulo de Heidegger a un fanático de Malick

En lugar de mirar con una serie de categorías previas en la cabeza que fijen el sentido de lo que tienes ante los ojos, lo que tienes que hacer es dejar que los fenómenos se muestren a sí mismos por sí mismos, sin presuponer que detrás de estos habría una especie de noúmeno fundamental del que no serían sino emanaciones, derivados ontológicos menores. No hay nada detrás, y sin embargo los fenómenos, su sentido, no se muestran de forma inmediata. Hay una doble lucha: contra los metafísicos de la profundidad y contra los positivistas. El cine de Malick no es intelectualista, lo cual no quiere decir que sea irracionalista. El cine de Malick se dirige principalmente a la sensibilidad, casi como si quisiera extraer el ser mismo de lo sensible: perceptos puros, singularidades. Malick espía a todos los seres hasta hallarlos en el instante en el que muestran su disposición para el milagro. Digan lo que digan los profesores de literatura que repiten como loros los planteamientos de Gustavo Bueno, esto no implica reducir el arte a lo sensible, en detrimento de las ideas objetivadas que habría en una obra de arte, ni reducir su sentido de forma psicologista a la recepción del espectador. La idea de que solo una casta aristocrática de intérpretes privilegiados, los transductores, tendrían derecho a saber lo que una obra de arte es, y explicárnosla al público analfabeto, es tan elitista como estúpida. Que haya una lectura, una visión del cine de Malick, en este caso, en intensidad, en la que prima la experiencia sobre la extracción de significados, no quiere decir que no se comprenda la obra. Comprender el cine de Malick tiene más que ver con dejarse llevar, envolver, fascinar, por las imágenes, que en escarbar en busca de ideas. Desde luego, también se puede hablar de las ideas. Pero esas ideas no son independientes de su forma de expresión. Si lo fueran, habría escrito un maldito libro de Filosofía o de Teología, no rodado una película. Si miras con un esquema de ideas preconcebido encontrarás estas ideas en cualquier sitio. Es más, yo diría que incluso podría prescindirse del discurso que acompaña a las imágenes, o mejor, por ser un poco menos radical, que el discurso es muy secundario respecto de las imágenes.




martes, 7 de mayo de 2013

Recuerdos de los noventa

Retrospectivamente considerado, sin duda aquel fue un momento de éxtasis. Una revelación fulgurante. Un instante de plenitud, de conversión, de iluminación catódica. El brillo multicolor, el crepitar fosfénico. La pantalla irradiaba su magia envolvente por todo el salón, atrapaba con su poder hipnótico nuestras atentas y deslumbradas miradas. La fusión entre el sujeto y el objeto, entre el observador y lo observado. Se acabó la escisión entre el yo y el mundo. Se acabó el solipsismo, el dar vueltas alrededor de uno mismo sin parar. Ixión liberado de su castigo. Sísifo al fin libre y feliz. Como sumergirse en un espacio onírico que había estado esperando durante mucho tiempo a ser habitado. Nuestro indigente ser de repente se vio nutrido y saciado con la plenitud infinitamente viva de las imágenes de los dibujos animados. Series y más series de dibujos animados todas las mañanas de los fines de semana. Como descubrir un barril de cerveza en medio del desierto. Horas y horas de inmersión en una felicidad ilimitada se divisaban en un despejado horizonte de consumo televisivo frenético. Ese fue el día en que la oferta televisiva se amplió de dos a cuatro canales.

lunes, 6 de mayo de 2013

Más entrevistas con preguntas omitidas: un post que empieza más o menos con seriedad y deriva como el que no quiere la cosa hacia la gansada (incluye referencias a Stephen Hawking y a Bruce Lee)

-Por mi parte, encuentro irritantes esos discursos que proclaman alegremente que la inteligencia es el elemento verdaderamente seductor, en detrimento del cuerpo, de los gestos, de la carne. Paradójicamente, en lugar de discursos fríamente cerebrales, complejos y elaborados, suelen ser discursos que se apoyan en aspectos emotivos, o directamente sentimentaloides, y que se expresan por medio de eslóganes simplistas o juegos de palabras -quiero cumplir contigo todas mis fantasías textuales- que yo no calificaría precisamente de inteligentes, aunque de gustibus, ya se sabe. Postulan una suerte de teórico intelectualismo platónico que, sin embargo, en la práctica incumplen. Dicen que lo verdaderamente sexy es la inteligencia, y a continuación ponen una imagen de una mujer desnuda leyendo, por ejemplo. La incoherencia es palmaria. Además, es más que evidente el machismo que hay en ese uso de las imágenes, por más que se declaren tonterías vagamente humanistas en pro de la cultura libresca. La idea subyacente es esta: la mujer, ser irracional e histérico, es incapaz de leer con el cerebro, por eso, abrasada por una pasión incontenible, cuando lee se le nubla el juicio, si es que lo tiene. Ejemplo paroxístico de la reducción de la mujer a sujeto pasivo es la campaña que no sé qué fotógrafo hizo con no sé qué intención. Supuestamente, el mensaje de esta campaña es que leer es un placer. Así que, ante la cámara, se ve a una mujer que abre un libro y empieza a leer, y mientras va leyendo comienza a emitir una serie de gemidos inequívocamente sexuales que poco a poco van aumentando de volumen y cuyo ritmo va acelerándose hasta alcanzar su previsible clímax. Tenemos dos opciones, pensar que se trata de una ingeniosa performance transgresora que violentará a individuos rancios y conservadores con su libérrimo atrevimiento, o pensar por qué dicha campaña hubiera sido impensable realizarla con hombres. La segunda opción, descartada la primera porque no estamos en los años cincuenta, arroja un resultado muy claro: la posición que ocupa el hombre en el mundo de la cultura sigue siendo dominante. El hombre es el productor, la mujer una pornolectora. La campaña es un ejemplo simbólico de dicha dominación.

-No soy tan inteligente como para comprender algo tan extraño como que la inteligencia es el mayor atractivo sexual. Llámame raro, pero no me parece que Stephen Hawking vaya por ahí irradiando campos magnéticos de atracción sexual a su paso, ni que la gente le implore que, por favor, le susurre al oído una explicación detallada de por qué en un universo autocontenido Dios es una hipótesis innecesaria.

-Los foros de Internet son muy divertidos. Por ejemplo, un tipo pregunta lo siguiente: ¿Por qué los hombres inteligentes y buenos somos feos físicamente y los musculosos y deseados unos estúpidos? Continúa: ¿Por qué los hombres que somos feos, por ejemplo que estamos como esqueletos, que usamos lentes, siempre tendemos a ser más inteligentes? En realidad, los ectomorfos* miopes y astigmáticos no tendemos a ser más inteligentes, pero claro, la presencia de esos cabrones musculosos con visión perfecta nos jode mucho, así que decidimos que son idiotas. Reducción de la disonancia cognitiva. Incluso podemos decidir que las gafas molan y que los músculos no molan y que por tanto estamos estética y moralmente a favor de las gafas y en contra de los músculos excesivamente desarrollados.

*El ectomorfo típico tiene que aguantar miles de observaciones referentes a lo delgado que está y responder miles de veces que ganar peso es una cuestión que entraña una dificultad suprema para él y que Bruce Lee era delgado y repartía hostias como panes, así que ojito.

Kase O. ha vuelto al ejercicio

 Y con supermúsica hardcore vieja escuela, como debe ser.