¿Es unitario? ¿Es federalista? ¿Ambas cosas? ¿Ninguna? Todos parecen odiar la estructura del Estado español; los unos por ser demasiado unitario, los otros por serlo muy poco... Sin embargo, el Estado español, a medio camino del centralismo y del federalismo, se mantiene estable, asombrosamente estable. Porque el Estado español —y para saber esto hay que leer a los presocráticos, no a los politólogos— es una armonía de tensiones opuestas, como el arco y la lira.
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En defensa de Bergson
El tiempo es invención y novedad, no una serie de puntos estáticos (geometrización falaz del tiempo). El tiempo es real, fluido, irreversibl...
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¡Esto sí que es empoderamiento! Degustemos las palabras de la gran Danerys en Valyrio, su lengua materna: Dovaogēdys! Naejot memēbāt...
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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