Soñé que era Rimbaud y visitaba Italia y aborrecía todos los bellos lugares. Los encontraba amargos, los injuriaba, gritaba a pleno pulmón «¡mierda para la Gran Belleza!» Vagaba, borracho, a la deriva, por calles sucias en las que no había nada que ver, nada que visitar. Escupía con rabia en los museos. Gritaba «¡Mierda para los museos, son mausoleos!» Lanzaba piojos a las estatuas. Gritaba «¡No corre sangre por su venas, a la mierda!»
martes, 15 de noviembre de 2022
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El código emocional patético de la comunicación contemporánea o El infierno de la sobresocialización compulsiva o...
El yo emocional y la desaparición de la intimidad: paradojas de la subjetividad posmoderna
-
¡Esto sí que es empoderamiento! Degustemos las palabras de la gran Danerys en Valyrio, su lengua materna: Dovaogēdys! Naejot memēbāt...
-
Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario