A decir verdad, saludar con dos besos me da igual. No me supone ningún problema. No lo veo mal, ni bien; me es indiferente. Tampoco soy tan antiabrazos como pudiera parecer. De hecho, como cualquiera, me he dado bastantes abrazos con amigos, sobre todo en reencuentros y despedidas.
miércoles, 29 de abril de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
En defensa de Bergson
El tiempo es invención y novedad, no una serie de puntos estáticos (geometrización falaz del tiempo). El tiempo es real, fluido, irreversibl...
-
¡Esto sí que es empoderamiento! Degustemos las palabras de la gran Danerys en Valyrio, su lengua materna: Dovaogēdys! Naejot memēbāt...
-
Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario