A decir verdad, saludar con dos besos me da igual. No me supone ningún problema. No lo veo mal, ni bien; me es indiferente. Tampoco soy tan antiabrazos como pudiera parecer. De hecho, como cualquiera, me he dado bastantes abrazos con amigos, sobre todo en reencuentros y despedidas.
miércoles, 29 de abril de 2020
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