viernes, 28 de febrero de 2020

28/02/2020

Me vine muy arriba al llamar gratuitamente —e injustamente— imbécil a Nietzsche. Eso hay que reconocerlo. Nietzsche no es imbécil ni por asomo. Así habló Zaratustra es una obra literaria acojonante. No obstante, para mí, en la maravillosa narración que hace Platón de los últimos instantes de la vida de Sócrates, en el Fedón, no se aprecia ni rencor ni odio a la vida ni nada parecido. Las últimas palabras de Sócrates son irónicas. Sócrates gasta una puta broma antes de morir. Se despide sin temor y con buen humor de la vida. El talento literario de Platón no tiene parangón. El demiurgo creó a Platón y rompió el molde.

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