Me he comprado los Escritos históricos y políticos de Simone Weil —en los que puede leerse, entre otras cosas, textos que complementan Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social, una de las críticas más lúcidas que se han hecho del marxismo— pero me he dado cuenta de que a la Simone Weil que yo amo de verdad es a la Simone Weil mística, la de los Cuadernos, la que no para de hablar de Dios y de la ausencia de Dios y de la belleza como prueba experimental de que la encarnación es posible.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
He ahí a Joyce, feliz e inagotable coto de caza para mentes desequilibradas, señor del lenguaje. Tal día como hoy, un 16 de junio,...
-
Tardé mucho rato en darme cuenta de que las luces de las farolas estaban apagadas. Había algo raro, pero no sabía qué. Desde la ventana con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario