A Factory Sample fue la primera cosa que hice con ellos. Para esta ocasión ya contaba con el AMS, el microprocesador de líneas de delay. Se le bautizó como Digital. Fue un regalo del cielo.Martin Hannett
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El código emocional patético de la comunicación contemporánea o El infierno de la sobresocialización compulsiva o...
El yo emocional y la desaparición de la intimidad: paradojas de la subjetividad posmoderna
-
¡Esto sí que es empoderamiento! Degustemos las palabras de la gran Danerys en Valyrio, su lengua materna: Dovaogēdys! Naejot memēbāt...
-
Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario