La comparación no tiene mucho sentido. Este post, por tanto, se propone no cumplir lo prometido en el título. La obra de Tolkien se inspira en el Poema de Beowulf y en las sagas nórdicas, en la poesía éddica, más que en Homero, que es la fuente principal de Martin.
Simplificando brutalmente: El Señor de los anillos va sobre el bien y el mal; Canción de hielo y fuego va sobre el odio, y sobre la imposibilidad de conciliar el honor y el poder (ya dije que esto iba a ser una simplificación brutal).
Lyanna Stark, por cierto, es Helena de Troya. A las dos las "raptan", y su "rapto" es el desencadenante de la acción. Lyanna, que apenas sale, seguramente sea el personaje más importante de Canción de hielo y fuego.
Admito que hay un cierto parecido de familia entre ambas sagas, que alienta las comparaciones, porque ambas pertenecen al género de la fantasía épica, pero su tono y su intención son muy diferentes. Es cierto que Martin se inspira en cierto modo en Tolkien, de quien es fan confeso, pero yo diría que el verdadero motor narrativo de Martin es el turbulento mundo pasional de los héroes homéricos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
He ahí a Joyce, feliz e inagotable coto de caza para mentes desequilibradas, señor del lenguaje. Tal día como hoy, un 16 de junio,...
-
Tardé mucho rato en darme cuenta de que las luces de las farolas estaban apagadas. Había algo raro, pero no sabía qué. Desde la ventana con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario