miércoles, 17 de julio de 2013
Sobre el arte de perder cosas
Lo peor de perder cosas no es tanto perderlas sino no saber dónde están, pensé yo en un momento no especialmente lúcido. A continuación, le comuniqué a mi madre que había perdido la cartera. ¿Has mirado a ver si está en alguna cazadora? Sí, dije yo. Vuelve a mirar, repuso. Volví a mirar y allí estaba. Otro momento no especialmente lúcido. Hacía como un mes que creía haber perdido la cartera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
He ahí a Joyce, feliz e inagotable coto de caza para mentes desequilibradas, señor del lenguaje. Tal día como hoy, un 16 de junio,...
-
Tardé mucho rato en darme cuenta de que las luces de las farolas estaban apagadas. Había algo raro, pero no sabía qué. Desde la ventana con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario