Aquí. Menos mal, ya pensaba que era el único habitante de la tierra a quien To the wonder no le había parecido una obra menor. En cualquier caso, nunca jamás en la vida hay que fiarse de los gustos del público progresista. Si acaso -aquí sí- para ser dialéctico y contradecirlos sistemáticamente. Yendo tal vez demasiado lejos, yo diría que hay una relación inversamente proporcional entre el gusto de un progre y la calidad artística: cuanto más le guste algo a un progre*, peor es.
*Lo digo sin ánimo de ofender a los progres, que supongo que, si alguno de ellos lee este blog, en este mismo momento estarán poniéndome un sello de persona non grata. De todas formas, la idea de progreso no deja de ser una idea religiosa secularizada que conserva la misma estructura y esa extraña cita con la trascendencia que impide la vivencia del tiempo-ahora de la que hablaba Agamben en relación con Walser. Si aún quedan hegelianos, me alegro por ellos, pero a mí me es imposible tener tanta fe en el triunfal desfile del Espíritu en la Historia. La Historia no tiene sujeto.
viernes, 17 de mayo de 2013
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