Es sabido que Dios ama a sus hijos, pero especialmente a aquellos que devuelven sus libros a tiempo. Yo, sin embargo, no solo no acostumbro a devolver mis libros a tiempo sino que suplanto personalidades y he usado hasta tres carnés de biblioteca según un sistema rotatorio que me permite sacar libros a pesar de los retrasos. Para esta práctica se precisa contar con dos hermanos. Espero que Dios y el Estado sepan disculparme.
jueves, 26 de abril de 2012
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.

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