El hombre de espíritu, sin embargo, es precisamente de lo más activo cuando, por decirlo así, no hace nada (...). El que no hace nada, en calidad de hombre de espíritu, es realmente a los ojos de los que entienden por no hacer nada realmente no hacer nada, porque en ellos, cuando no hacen nada, no pasa nada, el mayor peligro y, por consiguiente, el más peligroso.Thomas Bernhard, Extinción
sábado, 17 de marzo de 2012
El hombre de espíritu
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.
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