Encuentro en París es una película muy mala, pero sale Audrey Hepburn, lo que equivale a decir que su visionado es obligatorio. El gran problema de la película es que no la dirige Billy Wilder. Pero Audrey, por suerte, siempre es genial.
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Ni «espíritu de sacrificio», ni «afán de superación», ni «aspiración a la excelencia». Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas.

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